En Puerto Libertad, una localidad de 10.500 habitantes en Misiones, el 80% de las tierras rurales está en manos de la empresa forestal chilena Arauco. La compañía tiene 62.000 hectáreas en la localidad y 240.000 hectáreas en toda la provincia.
El intendente de Puerto Libertad, Fernando Ferreira, intenta comprarle a Arauco 10 hectáreas para instalar un parque industrial que dé trabajo a las familias locales. Sin embargo, como las decisiones las toma un directorio con sede en Santiago, la operación nunca se concreta.
Misiones es la provincia con mayor porcentaje de territorio en manos de capitales extranjeros, con un 11,3% de su territorio, más de 325.750 hectáreas, según el Observatorio de Tierras. La extranjerización de la tierra es un tema controversial, especialmente si se aprueba el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, que podría habilitar la extranjerización sin límite.
La presencia de Arauco en Misiones
La presencia de Arauco se concentra en departamentos que tienen frente sobre el río Paraná, en la frontera con Paraguay. En ese corredor forestal se registran los porcentajes más altos de extranjerización. En Iguazú, departamento al que pertenece Puerto Libertad, llega al 40%; en Montecarlo, al 18,4%; en General San Martín, al 16,8%, y en Eldorado, al 16,2%.
Impacto en la comunidad
El intendente de Puerto Libertad considera que la extranjerización de la tierra trae complicaciones para el desarrollo de los pueblos. Arauco está en los cuatro costados, fuera del casco urbano, y para hacer viviendas, obras, todo, hay que hablar con ellos. Antes, cuando había empresas nacionales, era todo más rápido.
Arauco se instaló de manera definitiva en Misiones en 1996, a partir de la adquisición de la empresa Alto Paraná. En 2002 terminó el proceso de compra de las tierras que tiene hoy, antes en manos de Pérez Companc. El Observatorio de Tierras advierte que el modelo de monocultivo a gran escala desplaza la producción diversificada y el arraigo de los pequeños productores misioneros.
La situación en Misiones es un ejemplo de la extranjerización de la tierra en Argentina, un tema que sigue siendo debatido en el país.