El actor Michael J. Fox, con 23 años, condujo el DeLorean que se convertiría en el emblema de la trilogía Volver al futuro durante el rodaje de 1985. En sus memorias publicadas en 2025, admitió haber pasado de la admiración inicial a un rechazo total.

El DeLorean en pantalla vs. la realidad

En la película, el coche necesita 1,21 gigavatios y alcanzar 88 millas por hora (≈ 142 km/h) para viajar en el tiempo. Fuera del set, Fox describió el vehículo como lento, incómodo y lleno de piezas metálicas que le causaban lesiones. > "Un auto de mierda", afirmó el actor en su libro.

Detalles técnicos del vehículo

El modelo, fabricado en 1981, presentaba una carrocería de acero inoxidable y puertas de ala de gaviota diseñadas por Giorgetto Giugiaro. Bajo el aspecto futurista, el motor era un V6 de 2,85 L desarrollado por Peugeot, Renault y Volvo, con alrededor de 130 CV y una aceleración de 0‑60 mph en diez segundos. Se producían unas 9 000 unidades antes de la quiebra de la empresa en 1982.

Por qué se eligió el DeLorean

Los guionistas inicialmente imaginaron la máquina del tiempo como un dispositivo estático, incluso dentro de una nevera. Finalmente, Robert Zemeckis y Bob Gale optaron por un coche que, por su forma y puertas verticales, pudiera confundirse con una nave extraterrestre para los espectadores de 1955. Esa estética única fue clave para la historia.

Las unidades usadas en la filmación

Se prepararon tres coches principales, denominados “A”, “B” y “C”. El “A Car”, conocido como “Hero Car”, se utilizó para los primeros planos y escenas donde se mostraban los paneles y cables. Los otros dos sirvieron en tomas de riesgo y en las secuelas, sumándose a otras unidades y a una réplica de fibra de vidrio para los efectos de vuelo.

Con el paso del tiempo, el DeLorean pasó de ser un fracaso comercial a un ícono cultural, conservado en museos y colecciones privadas. La confesión de Fox añade una capa humana a la leyenda del vehículo que sigue fascinando a varias generaciones.