El actor Mark Ruffalo compró una finca de más de 20 hectáreas en Callicoon, dentro de las montañas Catskill de Nueva York, y la convirtió en un modelo de sostenibilidad para enfrentar la expansión del fracking.
Un proyecto ecológico en marcha
En la propiedad instaló paneles solares y adoptó técnicas de cultivo orgánico, con el objetivo de mostrar que la energía renovable es viable a escala rural. Ruffalo vive allí con su familia y controla personalmente la calidad del agua, según informó The New York Times.
"Vi que las agencias gubernamentales creadas para evitar esto actuaban con apatía o corrupción; sentí que era lo correcto alzar la voz", declaró el actor en una entrevista con Earthjustice.
La polémica con la industria del gas
El actor se opone al uso de la fracturación hidráulica, conocida como fracking, que comenzó en la cuenca Marcellus Shale en 2008. Su presión contribuyó a la prohibición estatal de esta técnica con agua en 2014. Sin embargo, en febrero de 2024 legisladores presentaron un proyecto de ley que permitiría el uso de dióxido de carbono comprimido para extraer gas, a lo que Ruffalo calificó el método como “experimental y peligroso”.
"Este método pone en riesgo nuevamente nuestros recursos hídricos y la salud pública", afirmó en una rueda de prensa en Albany.
A pesar de críticas de algunos ganaderos locales que lo acusan de obstaculizar sus actividades, Ruffalo sigue impulsando la transición a energías 100 % renovables a través de The Solutions Project, organización que cofundó en 2013.
Perspectivas y próximos pasos
El actor mantiene su compromiso con la protección del aire y el agua para sus tres hijos, y continúa participando en audiencias públicas y foros comunitarios. La discusión sobre el futuro del fracking en la región sigue abierta, mientras su finca sirve como ejemplo práctico de alternativas limpias.