La relación entre el amor y la transmisión de conocimiento vuelve al centro de la escena a partir de un texto que María Moreno publicó en Literal 4/5, en noviembre de 1977, y del discurso que dio al recibir el honoris causa en la Universidad Nacional de Córdoba, el martes 23 de septiembre de 2025. En ese texto, la autora habla de un afecto que se cuela en la escritura y de una deuda con quien fue su maestro: Germán García.
La escena que dispara la reflexión es un encuentro en un bar. En el verano de 2018, en el bar Jetro, García llegó con un libro de Terry Eagleton bajo el brazo. Al ver otro ejemplar sobre la mesa, preguntó de dónde salía. La respuesta fue que se lo había recomendado Toto Schmucler. García no dudó: propuso ir a la librería a comprarlo en ese mismo momento.
El saber que se transmite fuera del aula
Moreno define ese vínculo como "amor preceptor". En su discurso en el Salón de Grados de la UNC lo explicó así: "El amor preceptor es el del semejante con un más de experiencia en saberes imbenditos". Y agregó que puede encarnarse en "quien pasa los primeros libros prohibidos, el que sabe leer en nuestro deseo y predica con el contraejemplo".
La idea no se limita al aula. Según la autora, ese amor "no se sublima, se vive, se toca, se acaricia" y puede estar dentro de la institución, pero se experimenta como si estuviera afuera. La transmisión, en ese marco, no es una mera transferencia de datos: modifica a quien la recibe.
La curiosidad como método
El episodio del bar Jetro ilustra ese vínculo. García no solo recomendaba lecturas: las perseguía. Esa misma curiosidad lo llevó a comprar Santos y eruditos, la novela de Eagleton que narra el encuentro entre Wittgenstein y Russell. Del libro, García destacaba un pasaje: la escena en la que Wittgenstein pregunta dónde pararse para una foto y recibe una respuesta imprecisa, "más o menos por ahí". Para el filósofo, esa frase abría una idea: la vida humana funciona por aproximaciones, no por medidas exactas.
La anécdota sirve para pensar la enseñanza como un acontecimiento, no como un protocolo. El saber circula en gestos, en libros prestados, en preguntas incómodas. Y deja marcas que el tiempo no borra.
El texto de Literal 4/5 y el discurso de 2025 se conectan así en una misma preocupación: cómo se transmiten los saberes que no están en los programas y cómo esos saberes cambian a quien los recibe. La figura de Germán García aparece en ambos como el maestro que enseña con el ejemplo y con la insistencia.