Majo Riera, productora audiovisual y madre de Lali Espósito, reapareció en sus redes sociales con un mensaje sobre el cáncer de mama. Lo hizo en octubre, el mes que se dedica internacionalmente a concientizar sobre la enfermedad, mientras se realizaba una jornada completa de estudios de control. Riera es sobreviviente: atravesó un diagnóstico de cáncer de mama en 2020.

Desde su cuenta de Instagram, la productora grabó una historia en la que explicó cómo vive hoy esa rutina médica. Lejos de la angustia, contó que va con alegría, por dos motivos que enumeró ella misma: porque puede hacerse los estudios y porque decidió hacerlo.

"Hoy es un día en donde durante todo el día tengo estudios de control. Y venía pensando que vengo con mucha alegría a hacerme eso", dijo.

Esa decisión, según relató, forma parte de un cambio más profundo que empezó con el diagnóstico. Ponerse en primer lugar, cuidarse y sostener su salud para poder disfrutar son, en sus palabras, el mismo camino que eligió desde entonces.

Un pedido directo a sus seguidoras

El mensaje de Riera no quedó solo en su experiencia personal. La productora cerró el video con una recomendación explícita para las mujeres que la siguen, a quienes apuntó sin vueltas: hacerse todos los controles necesarios, sobre todo en octubre.

"Así que bueno, especialmente en este octubre, chicas, háganse todos los controles necesarios", pidió.

La fecha tiene un peso propio en el calendario de la concientización. Cada 13 de octubre se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Mama Metastásico, una jornada pensada para visibilizar la situación de las personas con diagnósticos en etapas avanzadas.

El libro donde contó su historia

El mensaje de Riera llega meses después de la publicación de "Fue un buen verano", el libro en el que narra cómo vivió la enfermedad. Allí reveló una decisión que tomó apenas comenzó la quimioterapia: separarse de su marido después de 34 años de matrimonio.

En una entrevista con María Laura Santillán para Infobae, la productora detalló los tiempos de ese proceso. El diagnóstico llegó el 24 de noviembre de 2020, la operación fue el 9 de diciembre y los tratamientos terminaron en agosto de 2021. Fue durante el verano siguiente cuando decidió terminar la relación.

"El cáncer me puso en otro lugar. Como 'che, te podés morir, vaya a vivir, vaya a hacer lo que quiere hacer'", había contado.

También relató que, al iniciar el tratamiento, dejó la casa que compartía con su marido y se mudó temporalmente al departamento de su hija en Buenos Aires. Se llevó una computadora, la cafetera y algunos libros. Sus amigas se organizaron para acompañarla: dejaron sus propias casas y se turnaron para vivir con ella durante los tratamientos, en lo que describió como un "home office del amor".

Antes de su propio diagnóstico, Riera ya había atravesado el cáncer de mama en la familia: su sobrina Virginia murió en 2019, a los 30 años, después de cuatro años de lucha. Cuando recibió la noticia, lo primero que pensó fue en cómo decírselo a su hermano, que venía de esa pérdida y cuya esposa también estaba diagnosticada.