El juego de la infancia
Hernán Casciari y su amigo de la infancia, Christian Basilis, solían hacer bromas telefónicas a sus vecinos. Estas bromas eran simples y no tenían un daño mayor, pero con el tiempo se volvieron más sofisticadas. El objetivo era lograr que la víctima permanezca en línea el mayor tiempo posible, improvisando identidades y situaciones.
La historia real detrás de la película
Una de estas bromas se convirtió en la inspiración para la película Canelones. Casciari se hizo pasar por un hijo ausente y construyó una conversación cargada de detalles familiares y recuerdos. La historia se desplegó entre la confusión y el anhelo, mostrando cómo lo que empezó como un simple pasatiempo puede rozar zonas inesperadas de la emoción humana.
'La historia es extrañísima, pero es real', afirma Casciari. 'Mi amigo Chiri, el director, tomó algunos recaudos y agregó algunas licencias para que sea cinematográfica'.
La relación con la madre
La madre de Casciari, Chichita, mantuvo una relación fluida con el hombre que inspiró la historia, pero no se consolidó debido a la distancia. Ella preservó la relación y no permitió que Casciari hablara sobre el tema hasta que el hombre murió de COVID en 2020.
La creación de la película
El director de la película, Christian Basilis, consultó con Chichita antes de rodar y le mostró pedazos del guion para asegurarse de que no hubiera nada que ella no supiera de antemano. La película se basa en la historia real, pero con un toque de humor negro y algunos cambios para preservar la identidad del hombre que inspiró la historia.