El Gobierno nacional, a menos de un mes del viaje papal, guardó silencio oficial mientras Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, volvió a lanzar críticas al gobierno desde la puerta de la Catedral Metropolitana, el viernes.

Tensión entre Estado y Arzobispo

García Cuerva señaló que el país que recibirá al Pontífice entre el 8 y el 11 de noviembre se encontrará con "una Argentina herida, una Argentina dividida" y con altos índices de pobreza. Añadió que es necesario evitar que el Papa sea usado como símbolo de alguna de las facciones.

"una Argentina herida, una Argentina dividida", afirmó el arzobispo.

Estrategia de no politizar

Desde la Casa Rosada se reitera la orden de mantener la relación con la Iglesia fuera del terreno político, una directiva que proviene del presidente Milei. Sin embargo, funcionarios de bajo nivel han señalado al arzobispo por sus supuestos lazos con el kirchnerismo, diferenciándolo del presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, a quien el gobierno considera más afín.

Un alto funcionario explicó que "los lazos políticos no son los mismos con ambos" y que la crítica se dirige específicamente a García Cuerva.

Respuestas oficiales y otras voces

En redes, Felipe Núñez, asesor de Luis Caputo, respondió al comentario del arzobispo con un tuit de tono fuerte, alineado con el grupo de comunicadores del oficialismo.

"Respuesta dura al Arzobispo", escribió Núñez en Twitter.

Ese mismo día, el párroco Lucas Arguimbau, de San Cayetano, también denunció la situación de los endeudados, jubilados y discapacitados, sin mencionar al gobierno directamente, replicando la línea de crítica de la Iglesia porteña.

Se anticipa que la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján, que se celebra hoy, genere más intervenciones de la jerarquía eclesiástica, lo que podría complicar la agenda del presidente, quien recientemente destacó en París la difícil imagen social del país.

Cierre: La estrategia gubernamental busca contener la polémica sin confrontar a la Iglesia en su conjunto, mientras las voces dentro del clero continúan señalando los problemas sociales y económicos del país.