El sábado 24 de octubre las calles de varias ciudades francesas fueron ocupadas nuevamente por los "chalecos amarillos" y por organizaciones estudiantiles. En el transcurso de la jornada, las fuerzas de seguridad detuvieron a 135 personas y aseguraron objetos potencialmente peligrosos.
Operativo de seguridad
El despliegue contó con alrededor de 70 mil agentes, entre unidades de élite, soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, blindados de la gendarmería, helicópteros y drones. La intención fue evitar que la situación se repitiera tras los incidentes de la semana anterior.
Durante los registros, la policía incautó bolas metálicas, perdigones de plomo, fuegos artificiales, tirachinas, bolas de acero, armas improvisadas, una katana y réplicas de air-soft.
Declaraciones oficiales
"Seremos intransigentes", afirmó el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
El funcionario había advertido que no tolerarían nuevas explosiones de violencia. El operativo buscó contener la tensión que había escalado el 17 de octubre, cuando más de 2 mil personas fueron detenidas y cientos resultaron heridos en enfrentamientos similares.
Las autoridades reiteraron que mantendrán la presencia policial reforzada mientras continúe la ola de reclamos por el alto costo de vida en Francia.