Este martes 3 de noviembre Estados Unidos renueva su Congreso en unas elecciones legislativas que funcionan como termómetro del respaldo a Donald Trump a mitad de su mandato. Los republicanos intentarán retener el control de ambas cámaras y los demócratas buscarán arrebatarles terreno. El resultado también se sigue con atención en la Casa Rosada, por el vínculo político que Javier Milei mantiene con el presidente estadounidense.

Qué se pone en juego

La votación renueva la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 bancas del Senado, entre ellas dos elecciones especiales. Además, se eligen gobernadores en 36 estados y autoridades locales. Hoy los republicanos dominan ambas cámaras, pero con márgenes estrechos que podrían revertirse.

Los sondeos anticipan un panorama complicado para el oficialismo. Una encuesta de Reuters/Ipsos difundida el 26 de octubre midió la aprobación presidencial en 32%, mientras que los demócratas aparecen con ventaja en la intención de voto para el Congreso. Las proyecciones sobre el Senado, en cambio, no coinciden entre sí y el reparto de bancas sigue abierto.

El impacto sobre la Argentina

Un cambio en la composición del Congreso estadounidense podría alterar las condiciones en las que la Casa Blanca empuja su agenda interna y su política exterior. Para la Argentina, eso no implica una revisión automática de los acuerdos bilaterales, pero sí un escenario distinto para la relación que el gobierno de Milei cultiva con Trump.

El exembajador argentino en Washington Eduardo Amadeo sostuvo que una derrota republicana obligaría a redoblar la tarea diplomática, aunque no pondría fin a la cooperación estratégica entre ambos países. El excanciller Jorge Taiana, en cambio, cuestionó el alineamiento del Gobierno con Estados Unidos y pidió diversificar los vínculos exteriores.

"Los vínculos comerciales y productivos entre ambos países trascienden a las administraciones de turno", planteó Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina.

Un escenario que excede la elección

Más allá del recuento de bancas, la votación del martes definirá el equilibrio legislativo de Washington y el marco político en el que se moverá la relación bilateral durante los próximos dos años. Para el oficialismo argentino, el resultado funcionará como una señal sobre la fuerza de su principal socio internacional.