José Aguiar tenía 50 años cuando se puso las zapatillas por primera vez. Hoy, a los 68, el brasileño acumula más de 200 carreras, entrena con una disciplina que no envidia a los atletas de élite y reúne un millón de seguidores en Instagram, donde documenta cada paso de su preparación.

Su historia arranca en un punto que no es una marca ni un podio: es una decisión personal tomada a una edad en la que la mayoría opta por bajar el ritmo. Aguiar eligió lo contrario y convirtió esa apuesta inicial en un estilo de vida sostenido con método y constancia.

Una rutina que empieza antes de las siete

El día del corredor comienza a las seis de la mañana con un desayuno pensado para rendir: dos huevos fritos, yuca al horno y café. Esa combinación de proteínas e hidratos le da el combustible para la primera sesión. Antes de las siete ya está cambiado y saliendo a la calle.

La carrera dura alrededor de una hora y sigue un esquema de ritmos variables. Arranca a 4:52 min/km, acelera de forma gradual hasta los 2:53 min/km y después baja para cerrar en 4:58 min/km. Ese ida y vuelta de intensidades le permite trabajar distintas zonas sin castigar el cuerpo con una carga uniforme, un detalle clave a su edad.

Gimnasio: el pilar que sostiene cada kilómetro

Aguiar no se queda solo en el asfalto. En su cuenta de Instagram mostró la otra pata de su preparación: el trabajo de fuerza, que considera fundamental para proteger músculos, articulaciones y huesos del desgaste natural de los años.

Antes de ir al centro de entrenamiento come una banana con café como refrigerio rápido. Ya en el gimnasio, los primeros minutos los dedica a flexibilidad y movilidad, un bloque pensado para preparar las articulaciones y bajar el riesgo de lesión. Después, siempre con un entrenador personal al lado, hace sentadillas, zancadas, tracción con poleas, abdominales, flexiones y levantamiento de peso.

La sesión se extiende cerca de una hora y media. Cada movimiento tiene un objetivo: frenar el deterioro óseo, conservar la masa muscular y mantener la capacidad funcional del cuerpo. Para él no es un agregado, sino una parte central de su estrategia para seguir corriendo sin límites.

El mensaje que lo volvió viral

Más allá de los números, lo que transformó al corredor en un fenómeno digital fue lo que dice. Aguiar reconoció que nunca antes había entrenado con este nivel de estructura y que los resultados lo sorprendieron.

"¡Me siento muy bien! Por eso digo que nunca es tarde para empezar", afirmó en uno de sus videos, donde muestra la rutina completa.

También explicó el objetivo que guía su preparación: "Mi objetivo es tener longevidad y prevenir lesiones al correr".

Su caso muestra que la práctica deportiva exigente no tiene fecha de vencimiento cuando hay planificación, acompañamiento profesional y una motivación clara. Aguiar no compite contra el reloj: lo usa a su favor.