En julio el crédito bancario en pesos representó 9,2 % del PBI; al incluir los préstamos en moneda extranjera la cifra subió a 12,5 %, marcando una primera señal de reactivación del financiamiento al sector privado en Argentina.

Crecimiento del crédito

Este repunte se produce después de años de escaso acceso a financiamiento, cuando la mayoría de los recursos se destinaba al Estado. La nueva política fiscal, que busca equilibrar ingresos y gastos, ha reducido la competencia del sector público por los fondos disponibles, permitiendo que los bancos vuelvan a orientar sus recursos hacia empresas y hogares.

Comparación con la región

A nivel regional, el crédito al sector privado representa 40 % del PBI en Perú, 76 % en Brasil y 104 % en Chile. En Estados Unidos la proporción supera el 200 %. En el caso de los préstamos hipotecarios, la brecha es aún mayor: el stock de créditos hipotecarios en Argentina apenas supera el 1 % del PBI, frente al 27 % de Chile y el 50 % de EE UU.

Causas del estancamiento histórico

Durante gran parte del último siglo, la economía argentina operó con una escasez de crédito real. La inflación alta y la pérdida constante del valor de la moneda desincentivaron el ahorro, mientras que los tipos de interés reales se mantenían por debajo de la inflación. Además, la práctica de financiar al Estado con tasas elevadas resultó más atractiva para los bancos que prestar a pequeñas y medianas empresas o a familias.

Perspectivas bajo el nuevo modelo fiscal

Con la reciente reorientación del gasto público, los bancos podrían volver a desempeñar su papel tradicional de intermediarios entre ahorradores y prestatarios. El sector hipotecario, en particular, podría experimentar una expansión visible para la población, siempre que se mantenga la estabilidad macroeconómica y se continúe reduciendo el déficit fiscal.

En síntesis, aunque el crédito privado muestra señales de recuperación, el país aún tiene un largo camino por recorrer para alcanzar los niveles de financiación que observan sus vecinos.