Un aguará guazú que había sido encontrado a principios de mes en la ciudad de Villa Santa Rosa ya está de nuevo en su ambiente. La Policía Ambiental de Córdoba lo liberó en el Parque Nacional Ansenuza, en el noreste provincial, después de que el animal completara su recuperación en el centro de rescate Tatú Carreta, en Casa Grande.
El ejemplar es un macho de entre 3 y 4 años y unos 25 kilogramos. Los veterinarios le colocaron un chip interno de identificación para poder reconocerlo si vuelve a ser visto y reconstruir su recorrido.
Un rescate con seguimiento sanitario
Cuando el animal llegó al centro de rehabilitación, el primer paso fue estabilizarlo. Así lo explicó Javier Álvarez, responsable del Tatú Carreta: "Lo primero que hacemos cuando recibimos un animal de estas características es estabilizarlo, para reducir el estrés ocasionado en el rescate, captura y traslado".
Los estudios posteriores arrojaron buenas noticias. Los análisis de sangre salieron dentro de los parámetros normales y una ecografía descartó la presencia de un parásito renal. Sí se detectaron parásitos intestinales habituales en animales silvestres, según detalló María Ahumada, veterinaria de la Reserva.
El peso también fue un indicador: llegó con unos 25 kilos, entre 3 y 4 por debajo de lo esperado para su tamaño, y los cuidadores trabajaron en su recuperación hasta que estuvo en condiciones de volver al hábitat.
Por qué se eligió Ansenuza
La decisión del lugar de liberación no fue casual. Técnicos de Policía Ambiental evaluaron las opciones y, junto con la Administración de Parques Nacionales, definieron un sector del Parque Nacional Ansenuza. La ventaja es que allí tanto guardaparques provinciales como nacionales pueden monitorear al animal y asistirlo si hace falta.
"Existe una dinámica de articulación muy sana entre los organismos de la Provincia y Parques Nacionales, y me parece que estamos trabajando muy bien", señaló Fernán Justo, director de Conservación de la Administración de Parques Nacionales para la Región Centro.
Para el secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, cada liberación de esta especie tiene un valor especial: "Cada vez que podemos devolver a la naturaleza un individuo de esta especie nos da mucho orgullo y emoción, porque creemos que son muy importantes todos los esfuerzos que podamos hacer para contribuir a la conservación del aguará guazú en vida silvestre".
El mayor cánido de Sudamérica, en peligro
El aguará guazú es el cánido más grande de la región y habita en Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Perú y Argentina. En el país está catalogado en peligro de extinción: sin acciones de preservación, podría desaparecer de la vida silvestre.
Su presencia en Córdoba tuvo un largo paréntesis. Durante siete décadas se lo dio por ausente en la provincia, hasta que a fines de los años 80 se volvió a registrar en el noreste cordobés, cerca del límite con Santiago del Estero. Desde entonces los avistamientos se repiten en la zona del bañado del río Dulce y la laguna Mar Chiquita.
Se lo reconoce por su pelaje anaranjado y una crin negra larga. Aunque su silueta recuerda a la de un zorro, lo distinguen sus patas negras extendidas y su cabeza pequeña. Prefiere ambientes abiertos como pastizales y humedales, y puede desplazarse hacia otras áreas cuando las condiciones lo requieren.