El pasado sábado 17 de octubre, familiares, amigos y compañeros se reunieron en la Sala A, ubicada en el primer piso de la avenida Córdoba, entre Villa Crespo y Palermo, para despedir al reconocido meteorólogo Fernando Confessore, quien había muerto el viernes a los 58 años por una insuficiencia cardíaca en su domicilio del barrio porteño de Versalles.

Reacciones inmediatas

El ambiente se tornó de luto y gratitud. En redes sociales se difundieron cientos de mensajes que recordaban su cercanía frente a cámara y su trato amable con el público.

"Confe era como parte de la familia; lo sentía cerca cada día", comentó una asistente con la voz entrecortada.

Periodistas veteranos como Marcelo Bonelli, Guillermo Lobo, Roxy Vázquez, Gonzalo Aziz y Eddie Fitte fueron de los primeros en llegar al lugar.

"Nos impacta que alguien tan joven nos haya dejado; es difícil asimilarlo", expresó Guillermo Lobo.

Anécdotas y recuerdos

Una mujer relató haber encontrado a Confessore en el colectivo 53 la semana pasada y, al reconocerlo, él respondió con humor: "Sí, ¿por qué no? Soy como cualquiera".

Los colegas recordaron su rutina diaria: cada tarde, entre las 14:25 y 14:35, el meteorólogo anunciaba el pronóstico con la frase "A ver qué dice Confe con el tiempo".

"Nos hacía sentir que el clima era una conversación entre amigos", recordó Lorena Maciel.

Otros compañeros, como Matías Bertolotti, describieron cómo la noche anterior a su fallecimiento habían intercambiado mensajes de agradecimiento, sintiendo la necesidad de responder a cada uno de forma personal.

Legado y último adiós

Mientras la señal de noticias mantenía una transmisión continua desde la sala, familiares cercanos —su esposa Paula, sus tres hijas, su madre Tanita y su tía Elena— recibieron el apoyo de los presentes.

"Si nosotros estamos conmocionados, imaginen lo que sienten sus hijas", señaló Guillermo Lobo, recordando que la despedida coincidía con la víspera del Día de la Madre.

Los asistentes coincidieron en que, más allá de la pérdida, la figura de Confessore quedó marcada por su capacidad de conectar con la gente, tanto en pantalla como en la calle.

El cierre de la ceremonia estuvo marcado por palabras de agradecimiento y la certeza de que su legado continuará en la memoria de quienes lo siguieron día a día.