Un programador llamado Emir consiguió que un Nokia 6300 –modelo de 2007 con solo 8 MB de memoria interna– converse con el asistente de IA Claude de Anthropic.

Conexión mediante servidor externo

El móvil no ejecuta el modelo de IA localmente; en su lugar, una aplicación de alrededor de 100 KB actúa como puente. Cada petición se envía a un servidor remoto, donde se procesa y la respuesta vuelve al teléfono.

"El reto principal fue hacer que un dispositivo tan antiguo hablara con los servicios modernos de IA", explicó Emir.

Mensajes de voz en red 2G

El teléfono graba audio en formato AMR; un clip de 15 s ocupa unos 25 KB, lo que permite su envío en pocos segundos por la red 2G. En el servidor, el archivo se convierte a WAV y una API de transcripción (por ejemplo, OpenAI Whisper) lo transforma en texto, que aparece en la conversación para que el usuario lo revise antes de enviarlo a Claude.

Análisis de imágenes desde la cámara

La cámara del Nokia captura fotos JPEG de 640 × 480 px, con un peso aproximado de 47 KB. El usuario también puede elegir imágenes de hasta 1 MB desde la galería. Tras la recepción, el servidor redimensiona la foto a 1 024 px y la remite a Claude, que describe el contenido y permite seguir dialogando.

Flexibilidad de modelos

Aunque Emir utilizó Claude como prueba, la arquitectura permite conectar otros sistemas de IA, como los de OpenAI, xAI o modelos de código abierto, simplemente cambiando la API del servidor.

Con esta solución, un teléfono pensado para la era del 2G realiza tareas que normalmente requieren un smartphone actual, aunque depende de la infraestructura externa para el procesamiento intensivo.