En San José de Feliciano, al norte de Entre Ríos, una familia que llevaba más de cuatro generaciones criando ganado tomó en 2020 una decisión que cambió su historia: dejar de vender los terneros al destete y hacerse cargo de todo el proceso, desde la cría hasta la exportación. Así nació Abuelo Julio, la empresa que hoy produce, faena, exporta y comercializa carne en la Argentina y en el exterior.
El disparador fue la pandemia. Con más tiempo en el establecimiento San Pedrito por el aislamiento, Sebastián Castillo —hoy presidente y CEO de la compañía— empezó a preguntarse por qué vendían los animales apenas se separaban de la madre. No encontró una respuesta que lo convenciera y junto a su hermano Tomás resolvieron recriarlos ellos mismos.
De la recría a la exportación en un mismo año
La primera recría llegó en abril de 2020. Para eso compraron cuatro silos de autoconsumo en La Pampa y arrancaron un proceso de aprendizaje desde cero. Poco después apareció otra pregunta: si podían recriar, ¿por qué no terminar los animales? Y antes de que terminara el año se sumó un tercer salto, el más ambicioso: exportar carne.
La oportunidad surgió de un amigo vinculado al negocio exportador, que les preguntó si tenían ganas de vender al exterior. Para entrar en ese mercado se asociaron con Carnes Virreyes, que les aportó el conocimiento mientras los Castillo ponían capital y hacienda.
"Hicimos un acuerdo colaborativo en el cual nos transmitían el know-how y nosotros poníamos el capital y los animales", explicó Castillo.
El nombre de la empresa es un homenaje a Julio, el abuelo de los fundadores, que dedicó su vida a la ganadería y al negocio de la carne. Sebastián, en cambio, venía de estudiar Economía y trabajar en tecnología.
Una escala que se multiplicó
Los comienzos fueron modestos. Faenaban unas 350 cabezas por semana, con apenas entre 10% y 15% de animales propios y el resto comprado para recriar. También tuvieron que ganarse la confianza de los productores que les vendían hacienda.
"Nadie nos conocía, no nos querían vender ni fiar, solo de contado. Hasta que fueron confiando y dándose cuenta que pagamos", recordó el CEO.
Hoy la realidad es otra: la compañía faena 1.500 animales por semana y desde este año controla operativamente la planta de Friar en Nelson, Santa Fe. La genética también fue parte de la transformación. Con los primeros 240 novillos buscaron animales más parejos y, por recomendación de un veterinario, apostaron a la raza Braford, con la que armaron su propia cabaña.
Mercados y proyección
Abuelo Julio trabaja hoy con compradores de Estados Unidos, Israel y Europa, y además tiene una operación propia en Colombia. La empresa combina producción, genética, agricultura, faena, exportación y locales comerciales.
"Abuelo Julio es una historia de superación con una empresa que nació cuando decidimos potenciar el negocio familiar de más de cuatro generaciones de ganaderos de cría", resumió Castillo.
El recorrido muestra cómo una pregunta surgida en medio del encierro pandémico terminó transformando un negocio familiar de cría en una compañía integrada con presencia internacional.