Fernando Cerimedo, exasesor del presidente argentino Javier Milei, compareció ante un juez a través de una audiencia virtual desde el penal de Palmasola, el centro penitenciario más poblado de Bolivia, donde lleva una semana en prisión preventiva. En su descargo negó las acusaciones de enriquecimiento ilícito y de intento de femicidio contra su expareja, y sostuvo que sus ingresos provienen de Estados Unidos y son totalmente legales.
Motivo de la supuesta mudanza
Cerimedo explicó que había planeado trasladar a su familia a Bolivia para montar una empresa de marketing, argumentando que "el recurso humano y los alquileres son más económicos" que en Argentina. Declaró entre lágrimas: > "Vine con la intención de ayudar a Bolivia. Tenía camitas y juguetes para mis hijos, estaba listo para establecernos aquí".
Dinero encontrado y su destino
Durante un allanamiento previo a su detención, la policía boliviana incautó US$ 40.000 en efectivo en uno de sus domicilios. Cerimedo justificó la presencia del dinero diciendo que lo había traído para financiar la apertura de una oficina y la compra de mobiliario: > "Traje dinero a Bolivia porque teníamos que invertir".
Relación con autoridades y negación de influencias
Aunque el vicepresidente boliviano Edmand Lara lo acusó de ejercer poder de decisión en el gobierno, Cerimedo lo tachó de "mitómano" y afirmó que nunca influyó en decisiones ministeriales. Reconoció haber trabajado con Milei, el presidente chileno José Antonio Katz y el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, pero negó haber dado órdenes a ministros.
Petición de libertad y futuro
El exasesor reiteró su deseo de ser puesto en libertad, diciendo que la acusación ha dañado de forma irreversible su carrera. "Necesito cooperar y que se aclare esta situación", manifestó, añadiendo que la situación es "una infamia" para su vida profesional y personal.
En caso de que se aclare su situación, Cerimedo podría continuar con sus planes de inversión en Bolivia, aunque ahora bajo la sombra de los procesos judiciales que enfrenta.