Especialistas en telecomunicaciones afirman que decidir entre un cable Ethernet y una conexión inalámbrica no depende exclusivamente de la velocidad contratada, sino del adaptador, el tipo de cable y la cobertura disponible.
Velocidad y capacidad del adaptador
Si el equipo usa un adaptador Fast Ethernet, la velocidad máxima se queda en 100 Mbps, aunque la fibra contratada sea de 600 Mbps. En cambio, con un puerto Gigabit Ethernet se puede aprovechar toda la velocidad del servicio. Lo mismo ocurre con Wi‑Fi 6: cuando el dispositivo está próximo al router, puede alcanzar los 600 Mbps sin problemas.
Estabilidad y latencia
El cable sigue liderando en estabilidad. Ofrece menor latencia, no sufre interferencias y evita microcortes, lo que lo hace ideal para actividades sensibles al retardo. Sin embargo, el nuevo estándar Wi‑Fi 7 reduce esa brecha, acercándose al rendimiento del cable en términos de latencia y jitter.
Qué opción elegir según la actividad
- Juegos online y videollamadas: priorizan baja latencia y conexión constante; el cable suele ser la opción más segura.
- Streaming de video y teletrabajo: requieren ancho de banda suficiente; si el Wi‑Fi es de buena calidad y la señal es fuerte, puede ser suficiente.
En cualquier caso, la recomendación es probar la configuración en cada hogar u oficina, ya que la combinación de adaptador, cobertura y tipo de cable puede inclinar la balanza.
Próximos pasos
Con la expansión de Wi‑Fi 7, la diferencia entre cable y wireless se está reduciendo, lo que permitirá a más usuarios optar por la comodidad del inalámbrico sin sacrificar estabilidad.