El actor Brad Pitt ha convertido la finca Château Miraval, ubicada en Correns, Provenza, en un referente mundial de viticultura sostenible. La compra, que costó cerca de 60 millones de dólares, incluyó la totalidad de los 500 hectáreas del predio, que albergan bosques, olivares centenarios y viñedos.
Modelo sin agroquímicos
Pitt impuso desde el inicio un proceso de cultivo libre de herbicidas, pesticidas y químicos sintéticos. En colaboración con la familia Perrin, expertos viticultores franceses, la finca obtuvo certificaciones bajo las denominaciones Côtes de Provence y Coteaux Varois, garantizando la calidad orgánica del vino y del aceite de oliva producido.
Expansión de la producción
Antes de la intervención, la bodega generaba alrededor de 150 mil botellas al año. Tras la reestructuración, el lanzamiento del rosado Miraval 2012 en 2013 vendió 6 mil botellas en cinco horas y 100 mil unidades a comercios internacionales. Hoy la distribución supera casi 10 millones de botellas anuales, marcando un crecimiento exponencial.
Disputa legal y resolución
La compra se realizó junto a Angelina Jolie. Tras su separación, Jolie vendió su participación a Tenute del Mondo, filial del grupo de Yuri Shefler, lo que desencadenó una disputa judicial en febrero de 2022. Pitt alegó un acuerdo previo que prohibía la venta sin su consentimiento. En junio de 2026, el actor obtuvo una sentencia favorable que consolidó su control sobre la empresa.
Impacto regional
A pesar del litigio, la finca sigue siendo un motor económico para la zona. La combinación de preservación histórica y técnicas agrícolas modernas ha demostrado que la sostenibilidad puede ir de la mano con la rentabilidad a gran escala.