Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) determinó que los vehículos eléctricos emiten entre 40 % y 60 % menos contaminantes que los automóviles de gasolina o diésel equivalentes, incluso al incluir la huella de su fabricación y de sus baterías. La investigación, realizada con una muestra de conductores y autos de todo Estados Unidos, fue dirigida por el investigador senior Marco Miotti de la ETH Zúrich.

Ventajas según el entorno

El análisis muestra que la reducción de emisiones no es uniforme. Factores como la red de recarga basada en energías limpias, la densidad del tráfico en las rutas habituales y la distancia anual recorrida influyen directamente en el ahorro. Los conductores que recorren más kilómetros, utilizan vehículos de mayor tamaño o circulan en zonas con mucho congestionamiento obtienen los mayores beneficios.

"En lugar de preguntar ‘¿son mejores los vehículos eléctricos?’, este estudio ayuda a responder ‘¿mejores para quién y bajo qué condiciones?’", señaló Miotti.

El frío no elimina el beneficio

Uno de los argumentos más comunes contra los eléctricos es que el clima frío reduce la autonomía y, con ello, su impacto ambiental. El MIT realizó pruebas de sensibilidad en condiciones de bajas temperaturas y constató que, incluso en los escenarios más desfavorables, los autos eléctricos siguen disminuyendo sus emisiones de forma significativa. El efecto del frío, por tanto, es menor de lo que se suele afirmar.

Variables que determinan la reducción

Según el estudio, la jerarquía de factores que más inciden en la brecha de emisiones es la siguiente (de mayor a menor peso): 1. Red de recarga limpia del lugar donde se carga el vehículo. 2. Densidad del tráfico en los recorridos habituales. 3. Distancia anual recorrida: a mayor kilometraje, mayor ahorro acumulado. 4. Clima templado del entorno.

A estos se suman aspectos vinculados al uso: frecuencia de uso, tamaño del vehículo y presencia constante de congestión.

"Incluso realizamos un estudio de sensibilidad para ver si la autonomía se reduce en climas muy fríos, y descubrimos que, aun en esas condiciones, los vehículos eléctricos siguen reduciendo las emisiones de manera sustancial", explicó Miotti.

Qué sigue

El informe, publicado en la revista Environmental Research Letters, invita a replantear el debate público y a considerar no solo si los eléctricos son mejores, sino para quién y en qué circunstancias. Los resultados sugieren que políticas que fomenten la energía limpia y la infraestructura de carga en áreas urbanas de alta congestión podrían maximizar los beneficios ambientales de la movilidad eléctrica.