La Argentina está a punto de cerrar el año con un récord histórico en exportaciones de carne vacuna, superando los USD 3.000 millones. Esto se debe a los precios internacionales récord de la última década, a pesar de vender menos kilos que en años anteriores.
Un giro en la producción
El país que se identificaba con el asado y el novillo propio, ahora empieza a importar carne de Brasil para cubrir parte de la demanda interna, mientras coloca su producción en mercados externos a valores que duplican el costo de la carne importada. Según Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina, "el negocio da" y se espera que las exportaciones sigan aumentando.
Un mercado en expansión
Los números del primer semestre de 2026 validan esta proyección. Se exportaron 280.140 toneladas de carne bovina, generando divisas por USD 2.260 millones. El precio promedio de exportación en junio fue de USD 7.879 por tonelada, un 30% por encima del registrado en junio de 2025.
Un nuevo destino
El salto más pronunciado se produjo en el vínculo comercial con Estados Unidos. En el primer semestre, la Argentina despachó 54.150 toneladas al mercado norteamericano, lo que representó un crecimiento del 193,9% interanual. El precio promedio de venta a ese mercado trepó de USD 6.500 a USD 8.500 la tonelada entre 2025 y 2026.
Un cambio en la composición
La composición de los productos enviados también cambió. Argentina comenzó a despachar a Estados Unidos no solo trimmings, sino también cortes de mayor calidad. El precio promedio de exportación al mercado estadounidense en el primer semestre fue de USD 8.274 por tonelada.
Un desafío para la producción local
Detrás del alza generalizada de precios hay una razón de oferta: la producción argentina de carne cayó. El stock ganadero se redujo en años anteriores y los productores atraviesan un ciclo de retención de vientres para recomponer los rodeos. Eso contrajo la disponibilidad de animales para faena y redujo la producción por habitante de 70 kilogramos anuales a 55 kilogramos.
La Argentina se encamina a cerrar el año con un récord histórico en exportaciones de carne vacuna, pero la demanda local se cubrirá con importaciones de Brasil. El desafío para la producción local es claro: aumentar la producción y satisfacer la demanda interna sin depender de importaciones.