En la 20ª fecha del Campeonato Mundial de Fórmula 1, disputada en el Autódromo de Interlagos, São Paulo, Max Verstappen arrancó desde la 21ª posición y terminó segundo, logrando su octavo podio consecutivo.

Lando Norris, de McLaren, se llevó la victoria, pero la verdadera sorpresa fue la recuperación del neerlandés, que había recibido una penalización por cambiar la unidad de potencia.

Una remontada histórica

En la quinta vuelta, Verstappen superó simultáneamente a Oscar Piastri y Alex Albon, alcanzando el puesto séptimo. Tres vueltas después adelantó a Nico Hülkenberg y, en la vuelta 12, dejó atrás a Liam Lawson para colocarse quinto. Finalmente, en la vuelta 38, Isack Hadjar cedió el paso y Verstappen se instaló en la segunda posición.

"Fue una carrera complicada. Las primeras vueltas fueron decisivas y logré adelantar a muchos coches", declaró Verstappen en la conferencia posterior.

El error de la largada

El piloto admitió que la salida le costó: "Tuve una reacción lenta en la línea y sujeté mal el embrague, lo que me retrasó en las primeras tres curvas". Aun así, recuperó ritmo rápidamente y comenzó a pasar a los rivales en cada curva.

"En dos vueltas estaba adelantando autos a toda velocidad, casi en cada curva", añadió.

Repercusiones en la clasificación

Con el 2-3 de Red Bull, la escudería igualó a McLaren en puntos en la lucha por el tercer puesto del Campeonato de Constructores. En la clasificación de pilotos, Verstappen se mantiene segundo y amplía su ventaja sobre George Russell a 17 puntos. El neerlandés subrayó que ser subcampeón no le altera su enfoque.

"Ser subcampeón no me cambia nada", afirmó.

La carrera, disputada bajo lluvia, mostró la capacidad de recuperación del tetracampeón y dejó la pelea por el título más abierta que nunca.