El casco antiguo de Tallin, capital de Estonia y Patrimonio Mundial de la Unesco, puede recorrerse en un día. Muchos visitantes llegan en cruceros que navegan el mar Báltico y atracan por la mañana para partir por la noche. Desde el barco, se pueden ver las torres y más de 25 agujas de piedra con techo de tejas rojas que se erigen en la muralla de la ciudadela del siglo XIII.

El casco antiguo está dividido en Ciudad Baja o Vanalinn y Ciudad Alta o Toompea. Ambas parecen un gran set de filmación donde se podría encontrar arquitectura similar a la de la película de animación Shrek.

El corazón de la Ciudad Baja

La iglesia de San Olaf, con su aguja de 159 metros de altura, es una de las atracciones principales. Las callecitas sinuosas y empedradas invitan a caminar sin mirar el mapa, llegando a la Plaza del Ayuntamiento, corazón de la Ciudad Baja, donde había un mercado hace seis siglos. Ahora, la plaza está rodeada de restaurantes, cafés y comercios de souvenirs.

La experiencia medieval

Para hacer más real la experiencia medieval, los restaurantes Peppersak y Olde Hansa, en la Ciudad Vieja, están ambientados como antiguas tabernas del siglo XIV. Sirven cerveza en jarra y platos con carne de caza y pan de centeno en largas mesas comunitarias con sillas de respaldos altos y camareras con vestidos largos y cofias blancas como doncellas de la Edad Media.

Arte y artesanía

El pasaje Katarina es el refugio de los artesanos de la comunidad de Santa Catalina que venden prendas de lana, chocolates y bijouterie. La calle Müürivahe corre paralela a la muralla y a esta altura es posible subir y recorrerla desde los 200 metros de alto.

La Ciudad Alta

Toompea era donde vivían y gobernaban los nobles y donde hoy está la casa actual de gobierno y la sede del Parlamento estonio. También se encuentra el Castillo de Toompea, construido en el 1200 por los Caballeros de la Orden. Desde el mirador Kohtuotsa, se puede ver una Tallin más completa, con los techos rojos y las torres del casco antiguo.