El Gustavo Santaolalla encabezó un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires, junto a un ensamble que interpretó piezas de su álbum Ronroco y de bandas sonoras como Babel y The Last of Us.

Las luces se atenuaron y una lluvia de tonos fríos iluminó el escenario vacío. El sonido de agua fluyendo llenó la sala mientras los músicos ingresaron en fila, apoyándose mutuamente.

El ensamble y sus instrumentos

El grupo contó con Javier Casalla (violín, viola, charango y armónica), Barbarita Palacios (teclados, glockenspiel, percusión, autoharp y voces), Nicolás Rainone (violonchelo, guitarra barítono, ronroco y voz) y Santiago Carregal (guitarras, charango, autoharp y ronroco). Santaolalla alternó entre ronroco, charango, guitarra acústica, tubo, percusión, voz y guitarra octava.

Los primeros acordes de “Way Up” dieron inicio a un viaje que recorrió “Gaucho”, “Jardín”, “Desandando el camino”, “Coyita” y “Del pago”, evocando paisajes argentinos.

"La energía del público es fundamental", afirmó Santaolalla, mientras explicaba su interés por la física cuántica.

Experimentos sonoros

En medio del recital, el compositor mostró objetos cotidianos convertidos en instrumentos: una tapa de olla de hotel usada como gong y un tubo de PVC que, según él, también posee alma propia.

"Ese gong es, de hecho, la tapa de una olla de hotel", explicó Santaolalla.

Más adelante, la combinación de “Cordón de Plata” y “Ella” dio paso a “Alma”, seguida de “Iguazú” y “Endless Flight”, piezas de la banda sonora de Babel, película por la que recibió su segundo Oscar en 2007.

Recuerdos y premios

El concierto incluyó “De Ushuaia a La Quiaca”, tema nacido del proyecto conjunto con León Gieco entre 1981 y 1985, que recorrió el interior del país documentando música popular. El público respondió con aplausos y ovaciones desde la primera canción.

El espectáculo cerró con la promesa de futuros encuentros, dejando al público como parte activa del concierto.