El terremoto de magnitud 7.5 que sacudió Panamá el mediodía del viernes 9 de octubre dejó una secuencia de réplicas que, lejos de agotarse, ya suma 305 movimientos localizados en la zona de Azuero durante las primeras 56 horas. El dato surge del último informe del sistema automático del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, que además detectó una tendencia clara: la actividad sísmica empieza a perder fuerza.

El ritmo de réplicas viene en descenso sostenido. El primer día se registraron 159, el segundo 111 y el domingo 35. La magnitud promedio también cayó: pasó de 4.7 en la primera jornada a 4.0 en las últimas 24 horas.

Dos sismos de magnitud 5 el domingo

Este domingo se produjeron dos réplicas de magnitud 5. La primera, de 5.2, ocurrió a las 12:11 p.m.; la segunda, de 5.0, a las 4:19 p.m. Ambas se ubicaron en la costa de Las Palmas, Veraguas, a unos 9 kilómetros al sur de Pixvae.

Las cuatro réplicas que superaron magnitud 6 —6.9, 6.5, 6.2 y 6.1— se concentraron en las primeras 11 horas de la secuencia. En tanto, los sismos de magnitud 5 o mayor cayeron de 44 el primer día a solo 2 en las últimas 24 horas del domingo.

El Instituto de Geociencias aclaró que el conteo real es bastante mayor al que refleja el sistema automático. Esa herramienta solo localiza los sismos con energía suficiente para ser captados por varias estaciones a la vez; los de menor magnitud quedan fuera hasta que un analista los revisa.

Cuánto puede durar la secuencia

Según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, las réplicas continuarán hasta que la zona de la falla termine de reacomodarse tras el movimiento principal. Ese proceso puede extenderse días, semanas o incluso meses, con sismos cada vez más pequeños y más espaciados en el tiempo.

El impacto fiscal

En paralelo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que evaluó las necesidades financieras identificadas hasta el momento y concluyó que el país cuenta con recursos propios para atender los daños y las urgencias. Por eso no fue necesario recurrir al Fondo de Ahorro de Panamá ni activar los procedimientos legales para su uso.

La razón es que, según las estimaciones actuales, el costo de la emergencia no alcanza el umbral que fija la ley para echar mano del Fondo: el equivalente al 0.5 % del PIB, unos $450 millones.

El Fondo de Ahorro de Panamá funciona como un mecanismo de ahorro de largo plazo y estabilización financiera del Estado, pensado para reforzar la capacidad de respuesta ante circunstancias extraordinarias. Desde la entidad señalaron que mantiene una posición financiera sólida y ratificaron su disposición a seguir coordinando con el MEF y las autoridades competentes, atentos a cómo evolucione la situación y preparados para actuar cuando las circunstancias lo requieran, conforme a la ley.

Creado para generar cobertura ante desastres naturales o desaceleraciones económicas, el Fondo también apunta a beneficiar a las generaciones futuras de panameños mediante estrategias prudentes de inversión.