Orishas regresa a la Argentina después de siete años sin pisar un escenario local. La banda cubana llega con la gira mundial Represent Cuba 2026 y una única fecha confirmada: el 24 de octubre en el Teatro Vorterix, con entradas a la venta por All Access. En la previa, su cantante y fundador, Yotuel, habló con la prensa sobre lo que espera de la noche y sobre un deseo que arrastra desde hace tiempo: grabar un tema junto a Illya Kuryaki and the Valderramas.

Un show pensado para el vivo

El músico no escondió las ganas de volver al país. "El público es espectacular y la gente es increíble", aseguró, y adelantó que espera "una noche histórica". Según contó, la expectativa crece a medida que se acerca la fecha: "Hay muchas ganas, mucho fanatismo y mucha locura".

Yotuel también se tomó un momento para hablar de la gastronomía local, una parada obligada en cada visita. "Un buen ojo de bife, unos buenos chinchulines, tomarme un fernet, un mate... y listo", enumeró entre risas.

Sobre lo estrictamente musical, el cantante explicó qué puede esperar el público. "Lo que pueden esperar de Orishas es buena música", resumió, y recordó la época en que el directo era el único termómetro de una banda: "Nosotros venimos de una época donde el directo era todo. No había plataformas, no había redes. Había que convencer y nos hicimos profesionales en convencer a la gente". Para él, ese vínculo con el escenario sigue intacto: "El directo es nuestra materia, es lo que más nos gusta".

A lo cubano, un disco que se adelantó a su tiempo

La gira Represent Cuba 2026 remite directamente al álbum debut de la banda, A lo cubano, editado en el año 2000. Para Yotuel, ese trabajo fue clave en su carrera y, además, anticipó una tendencia que hoy domina la industria: la fusión entre ritmos locales y hip hop, un camino que artistas como Milo J y Bad Bunny transitan con éxito. "Cuando lo hicimos en el '99 no estábamos tan locos", admitió.

El cantante explicó que la fórmula para trascender fronteras pasaba por reivindicar lo propio. "El camino para convertirte en internacional era reivindicar tu nación, tu folclore, tu gente, tu cultura, tu música. Y eso es lo que este disco consiguió, por eso suena tan actual", sostuvo.

Ese cruce entre música afrocubana y afroamericana no fue casual: nació en un contexto político restrictivo en Cuba, donde el gobierno prohibía la música estadounidense. "Siempre lo prohibido es lo que la gente quiere hacer", reflexionó Yotuel, y recordó que a fines de los 90 el hip hop entró de manera clandestina porque el régimen lo consideraba "la música del enemigo". En ese proceso, dijo, fueron fundamentales las influencias que llegaban desde la Argentina, con Fito Páez a la cabeza, y desde Brasil, con Djavan y Gal Costa.

En ese marco surgió una escena de hip hop contestataria y underground en la isla, que buscaba visibilizar lo que la prensa oficial silenciaba: la discriminación, los turistas, la jinetera. Fue el momento en que Yotuel comenzó a hacer música bajo el nombre de Amenaza, antes de convertirse en Orishas.

La colaboración pendiente con Illya Kuryaki

El cantante también se refirió a los paralelismos entre Orishas e Illya Kuryaki and the Valderramas, y hasta mencionó a CA7RIEL & Paco Amoroso como un espejo actual de ese espíritu. Pero fue más allá: confesó que grabar con Dante Spinetta y Emanuel Horvilleur es una deuda que la banda tiene hace años. "Esa es una de las colaboraciones pendientes que tenemos", afirmó, y agregó: "Son de esas cosas que uno dice '¿y esto por qué no se hizo antes?'".

Música y política, un vínculo que sigue presente

Yotuel no puede entrar a Cuba desde 2021, cuando editó la canción "Patria y vida". A partir de ese momento se le prohibió el ingreso a su país, en un contexto en el que más de un millón de cubanos salieron a las calles y más de 1.500 continúan presos por protestar con ese tema como bandera. "Cuba necesita mucha fuerza", dijo el músico, convencido de que hoy más que nunca hay que defender a quienes están en esa situación.

El concierto del 24 de octubre en el Teatro Vorterix será, entonces, mucho más que un recital: la vuelta de una banda que hizo de la fusión una bandera y que, siete años después, vuelve a encontrarse con su público argentino.