La mayoría de las consultoras privadas detectaron una caída en los niveles de aprobación del gobierno de Javier Milei en las últimas semanas. Sin embargo, para el director de Isonomía Consultores, Juan Germano, el dato más significativo no es esa baja, sino la capacidad que mantiene el Presidente para conservar un núcleo de apoyo prácticamente inalterable después de más de dos años y medio de gestión.

Germano sostuvo que el oficialismo exhibe una dinámica poco habitual en la política argentina: “Este gobierno tiene cierta particularidad. Cuando le va bien no crece tanto en opinión pública como uno esperaría. Cuando le va no tan bien, tampoco cae tanto en opinión pública como uno esperaría”.

Análisis político

Para el consultor, esa estabilidad constituye uno de los rasgos distintivos de la administración libertaria y rompe con el comportamiento que históricamente mostraron otros gobiernos. Germano explicó que Milei nunca atravesó el tradicional período de “luna de miel” que suele acompañar el inicio de una gestión presidencial. “Llegó con un nivel de aprobación bajo, no tuvo ese momento que supieron tener casi todos los gobiernos y, desde ese piso, no se mueve demasiado”, afirmó.

Estrategia política

A su entender, esto también responde a una decisión política: “Es un gobierno que no busca per se ampliarse, no busca ir a buscar sectores o potenciales votantes por fuera de su núcleo duro”, describió. Germano ubicó al Presidente dentro de una nueva generación de liderazgos mucho más orientados a consolidar su base electoral que a construir consensos amplios.

Economía y sociedad

El análisis derivó luego hacia el principal factor que continúa condicionando la evaluación del Gobierno: la economía. Para Germano, la llegada de Milei a la Casa Rosada estuvo marcada por una demanda social muy concreta. “El gobierno llega en 2023 con un grito de la ciudadanía donde el título era economía y el subtítulo, casi tan grande como el título, era inflación. Era un monomandato evidente”, recordó.

La sociedad siente que hizo un esfuerzo importante para acompañar el proceso de ajuste impulsado por el Gobierno. “El ajuste pasó por el cuerpo. Los servicios públicos se pagaban X y ahora se pagan considerablemente más. El transporte público también vale más. Ese esfuerzo que hicieron muchos argentinos es muy grande y ahí está parte de la llave de lo que viene”, señaló.

Desafíos para la oposición

Dentro de ese universo de votantes, Germano identificó a un segmento al que definió como “siperista”: ciudadanos que respaldan el rumbo económico, pero mantienen cuestionamientos sobre determinadas decisiones políticas o comunicacionales del oficialismo. Según explicó, se trata de un electorado que “entiende o aprueba el rumbo general y considera que había que hacer muchas de las cosas que este gobierno está haciendo”, aunque los reparos aparecen “por algunas de las batallas que elige dar el Gobierno”, más que por el programa económico en sí.

El analista político también se refirió a las dificultades que enfrenta la oposición para traducir el desgaste del oficialismo en una alternativa competitiva. Aunque no profundizó en este tema, es un desafío que sigue vigente en el escenario político actual.

La capacidad del gobierno para mantener su núcleo duro y la estrategia política de no buscar ampliarse más allá de su base electoral son factores clave para entender la dinámica política actual. El desafío para la oposición es encontrar una forma de capitalizar el desgaste del oficialismo y ofrecer una alternativa creíble a los votantes.