El rapero Klan, figura emblemática del freestyle argentino, compitió nuevamente en la Final Nacional de Red Bull en Córdoba después de una ausencia de un año. En su primer enfrentamiento quedó fuera en la ronda inicial, un revés que marcó su retorno al circuito.

Un regreso inesperado

Tras ocho temporadas seguidas y un título nacional, el artista decidió alejarse para enfocarse en su carrera musical y su vida familiar. Sin embargo, la improvisación lo atrajo de nuevo a través de eventos benéficos y, sin planearlo, volvió al escenario competitivo.

“Me di cuenta de que lo hacía porque me hace bien. Porque parte de mí lo necesita”, confesó Klan.

Aprender de la nueva ola

El veterano reconoce que la escena ha evolucionado: los nuevos MCs manejan métricas y estructuras distintas. En lugar de rechazar esas tendencias, busca combinar su experiencia con las herramientas actuales, citando a rivales como Mecha y Exe como impulsores de su constante alerta.

“Tengo ganas de seguir disfrutando lo que tenga para darme”, añadió.

El freestyle como terapia

Para Klan, el rap no es solo una competencia; es un espacio donde puede desconectar de sus responsabilidades como padre y músico. La batalla se ha convertido en una forma de terapia, un momento en que solo cuenta lo que ocurre en tiempo real.

El artista también menciona una “deuda artística” con la comunidad que lo vio triunfar. Quiere mostrar más de su universo creativo –flujos, métricas, musicalidad y recursos que ha acumulado a lo largo de los años– en futuros encuentros.

Próximos pasos

Aunque la medalla de campeón ya está en su vitrina, Klan no busca volver a demostrar su supremacía. Su objetivo ahora es seguir disfrutando del proceso y aportar una visión híbrida que una la esencia de la vieja escuela con la energía de la nueva generación.