En una entrevista reciente, Jennifer Lawrence confirmó que no volverá a interpretar a Mística en futuros proyectos de X-Men, citando el extenuante maquillaje como motivo principal.

El reto del maquillaje

Para lograr la piel azul de la heroína, la actriz tuvo que pasar entre ocho y diez horas en el set, cubierta de pintura corporal y pegamento. "El aerógrafo da mucho frío y me hacía cosquillas", explicó la actriz.

"Para X-Men: primera generación, todo era pintura corporal y pegamento. Me llevaba ocho horas cada vez y me hacían cosquillas", afirmó Lawrence.

Recuerdos de la producción

A pesar de disfrutar las secuencias de acción, Lawrence recuerda con horror el momento de la aplicación del maquillaje. "Ni de coña volvería a pasar por eso", declaró, añadiendo que la experiencia le dejó sin dormir y con la mente al límite.

"Nunca digas nunca, pero ni de coña", replicó la actriz.

Otros sacrificios físicos

Antes de conseguir el papel, la actriz también tuvo que teñirse el cabello en varios tonos en un solo día, lo que le provocó daños permanentes. Ese antecedente refuerza su decisión de evitar roles que requieran transformaciones extremas.

Con esta postura, Lawrence deja clara su preferencia por proyectos que no impliquen procesos de maquillaje tan invasivos, sin descartar otras oportunidades en el cine.