El pequeño enclave de Ine, ubicado en el extremo nororiental de la península de Tango, a aproximadamente dos horas de Kioto, cuenta con alrededor de 230 casas de madera construidas sobre pilotes que se extienden por la bahía del Mar de Japón. Con menos de 2.000 habitantes, el pueblo mantiene viva una tradición pesquera que se refleja en su arquitectura singular.

Arquitectura y vida sobre el agua

Las llamadas funaya son estructuras que combinan vivienda y refugio para embarcaciones en una sola edificación. En la planta baja, abierta al mar, se guardaban los barcos; el nivel superior alberga los espacios habitables. Según National Geographic, "estas casas‑barco integran vivienda y resguardo náutico en una misma estructura".

"Estas casas‑barco combinan vivienda y refugio náutico", señaló National Geographic.

Construidas con madera de castaño en la base por su resistencia a la humedad y con vigas de pino en la parte superior para secar redes, las funaya fueron remodeladas entre 1880 y 1950, pasando de techos de paja a tejas tras la bonanza de la captura de buri.

Pesca y gastronomía local

Desde el siglo XII, la pesca ha sido el motor económico de Ine. Hoy se emplean almadrabas, redes fijas y palangres para capturar calamar, seriola y atún rojo, que se vende fresco entre septiembre y enero. Entre los productos típicos destacan el himono (pescado seco), el alga wakame, la seriola macerada en miso y el heshiko, pescado curado en salvado de arroz.

La bodega Mukai, fundada en 1754, sigue usando métodos de fermentación del periodo Edo, empleando una variedad de arroz ancestral recuperada en el mismo pueblo.

Cómo llegar y qué ver

La bahía está protegida por la isla de Aoshima, que divide el acceso al puerto y atenúa el oleaje. Los visitantes pueden recorrer la zona en barco o subir a miradores que ofrecen vistas panorámicas de la costa y los bosques circundantes. El conjunto de ocho aldeas portuarias, entre ellas Hide y Kameyama, muestra la escala del paisaje de casas sobre el agua.

Desde su aparición como escenario de la telenovela Nyobo en 1993, Ine ha pasado de estar fuera de los recorridos turísticos a convertirse en un punto de interés para quienes buscan experiencias auténticas en Japón.