El 2 de octubre de 2026, la lista anual de Forbes posicionó a Elon Musk como la persona más acaudalada del planeta, con una fortuna estimada en $936 mil millones. En el mismo ranking, Mark Zuckerberg quedó con $251 mil millones y Jeff Bezos con $370 mil millones.

Comparación entre los principales magnates

Musk superó a Bezos en $566 mil millones, manteniendo una ventaja que se amplió tras la reciente subida del 5 % de las acciones de SpaceX y la participación del 11 % que posee en Tesla. Además, su vínculo con la startup de IA xAI refuerza su posición.

"Recuperé el primer puesto a finales de mayo de 2024 y lo mantengo desde entonces", declaró Musk en una entrevista reciente.

Zuckerberg, por su parte, vio crecer su patrimonio gracias al aumento del 27 % de las acciones de Meta tras el lanzamiento del asistente de IA Muse. Sin embargo, su cifra sigue muy por debajo de la de Musk.

"El impulso de Muse nos ha permitido reforzar la confianza de los inversores", comentó el director ejecutivo de Meta.

Jeff Bezos se consolida en el segundo lugar

Con $370 mil millones, Bezos ocupa la segunda posición, lejos de Musk pero por delante de otros gigantes como Larry Page ($286 mil millones) y Michael Dell ($268 mil millones). Su riqueza se vio impulsada por la valoración de Blue Origin (más de $130 mil millones) y la empresa de energía Prometheus ($41 mil millones).

Otros titanes y la caída de Bill Gates

El patrimonio de Bill Gates se situó en $114 mil millones según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, reflejando una disminución de $3,53 mil millones en lo que va del año, en parte por sus donaciones filantrópicas.

"Los ajustes contables reflejan el compromiso continuo con la filantropía", explicó Bloomberg.

El ranking muestra que la mayor parte de la riqueza concentrada en los diez más ricos supera los $3,1 billones, impulsada por sectores como la inteligencia artificial, la nube, el comercio electrónico y los semiconductores.

Próximos movimientos

Los cambios en los valores de mercado de empresas tecnológicas seguirán influyendo en la posición de estos magnates, mientras los gobiernos y organismos internacionales discuten regulaciones para la IA y otras tecnologías emergentes.