El parque nacional Góry Stołowe, situado en el suroeste de Polonia, protege el laberinto de rocas conocido como Błędne Skały, un conjunto de pasadizos y bloques de arenisca de hasta 11 metros de altura que se extiende a lo largo de 120 km de senderos.

Origen geológico del laberinto

Hace aproximadamente 100 millones de años, la zona formaba parte de un mar poco profundo donde se depositaron arenas y limos. Con el tiempo, la masa sedimentaria se elevó sin sufrir grandes pliegues, conservando la disposición horizontal de los estratos. Posteriormente, fracturas verticales en la arenisca permitieron que el agua se introdujera por diaclasas y fisuras, debilitando el cemento natural y esculpiendo corredores entre los bloques.

"El agua se filtró por diaclasas y fisuras, debilitando el cemento natural y creando corredores entre los bloques", explicó National Geographic.

Atracciones principales y acceso

El sector más visitado es Błędne Skały, donde el recorrido obliga a avanzar de lado o inclinar el cuerpo entre paredes de 6 a 11 metros. A pocos kilómetros se encuentra Szczeliniec Wielki, cuya ruta clásica desde Karłów incluye alrededor de 680 escalones que conducen a la cima de la plataforma. Desde allí, el sendero vuelve a internarse entre rocas en áreas como Piekiełko.

National Geographic indica que tanto Błędne Skały como Szczeliniec Wielki requieren entrada y reserva previa. El parque también ofrece rutas menos concurridas, como Skalne Grzyby, formaciones que recuerdan a hongos de piedra, y un circuito de 6,7 km con salida en Batorówek que muestra distintas etapas de erosión.

Biodiversidad y gestión del parque

Las plataformas albergan pinos silvestres que pueden superar los 200 años, adaptados a la exposición solar, al viento y a la escasez de humedad. En las fisuras, donde la temperatura es más baja y la humedad mayor, prosperan hábitats diferentes, entre ellos la araña Bathyphantes eumenis, cuya única población conocida en Polonia se halla aquí.

El macizo es origen de unos 25 cursos de agua y forma parte de una divisoria hidrológica que reparte caudales entre la cuenca del Báltico y la del mar del Norte. La afluencia de visitantes ha llevado a reforzar la infraestructura con escaleras, pasarelas y a regular el acceso para proteger este ecosistema frágil.

Historia y entorno cultural

Cerca del parque se encuentran los balnearios históricos de Kudowa‑Zdrój y Duszniki‑Zdrój, que atraían a viajeros desde finales del siglo XVIII. En 1790, el rey Federico Guillermo II de Prusia subió a Szczeliniec con su comitiva, y en 1826 Frédéric Chopin pasó por Duszniki, mencionando la popularidad del recorrido.

El laberinto de rocas de los Montes Mesa combina una geología singular, rutas de senderismo bien señalizadas y un patrimonio natural y cultural que sigue atrayendo a turistas y amantes de la naturaleza.