Blair, proyecto musical de Julieta Ordorica, ofreció su último show de la gira Bar Scorpios en el local Deseo de Buenos Aires. El concierto se desarrolló en la noche, a escasas horas de la medianoche y del cumpleaños de la artista, marcando el cierre de una etapa.

Un comienzo entre luces y rezos

El escenario ya estaba preparado: la banda en posición, un telón que mostraba dos manos rezando con una vela encendida y una atmósfera que recordaba al concepto del segundo disco. Blair apareció con una peluca rubia, vestido claro y detalles de encaje, creando una figura casi celestial.

"25, casi", comentó la cantante entre risas tras cantar "se me gastó el amor a los 22".

Canciones como "Rabia del corazón", "Rothmans", "Opuesto complementario" y "Yo & Yo" se alternaron con temas del primer álbum Llorando en la fiesta, integrándolos al relato escénico.

La audiencia se vuelve parte del canto

A medida que el espectáculo avanzaba, el público entonaba casi cada línea. Incluso cuando el micrófono falló, las voces de los asistentes superaron la música, y Blair tomó un momento para dialogar con sus fans.

Momentos íntimos y luces de celular

En la segunda parte, la energía bajó ligeramente con "Todo lo que tengo", "Dejar de ser yo" y "Mi suerte". Durante "Dejar de ser yo", la artista se sentó al teclado, ofreciendo una interpretación melancólica que rozaba la plegaria. En "Mi suerte" pidió a la audiencia que encendiera sus celulares, inundando el recinto de pequeños destellos.

El giro oscuro y la colaboración con Mariana Enríquez

El punto de inflexión llegó con "Pecados Brutos", canción que incorpora la voz de la escritora Mariana Enríquez. La pieza, nacida del mutuo interés por el terror y lo onírico, se proyectó como un diario visual mientras la autora recitaba en off, convirtiéndose en una oración colectiva.

Blair reapareció con pelo negro, flequillo recto, vestido rojo y tacones, abandonando la estética angelical. La segunda mitad del show se adentró en lo más sombrío del personaje.

Reinterpretaciones y cierre punk

Se escuchó "Entre caníbales", versión de Soda Stereo que había sido parte de una sesión para Spotify, y "Carne Viva", tema originalmente grabado con Dillom. El concierto culminó con "Intenté salvar a Dios", donde la cantante gritó:

"Intenté salvar a Dios".

El público acompañó la última canción, cerrando la noche con una energía punk que simbolizó el fin de Bar Scorpios y el inicio de una nueva fase para Blair.

Próximos pasos

Tras el cierre, la artista dejó abierta la posibilidad de explorar nuevos sonidos y conceptos, sin confirmar fechas ni proyectos concretos.